Ahora que la muerte de Setsuko Hara ha puesto el foco
sobre cómo la presencia, y la posterior ausencia, de una sola actriz puede
marcar la filmografía de un director y hasta de un país, se nos
vienen al recuerdo los nombres de algunas otras intérpretes que han
marcado la carrera de realizadores a los que acompañaron, en el cine
japonés en mayor medida que en el resto de filmografías que conocemos.
Porque si el nombre de Setsuko quedará para siempre
unido al de Yasujiro Ozu, lo mismo sucede con, por un lado, Mikio Naruse y su
inseparable protagonista Hideko Takamine, y por el otro, Kaneto Shindo y su
pareja y actriz principal Nobuko Otowa: en los dos casos, ellas son una
presencia constante en la mayoría de los largometrajes que emprendieron juntos,
siempre adaptando y marcando la evolución de los personajes femeninos al compás
de la evolución de sus actrices.

