Así como a veces es posible elegir los principios, suele ser mucho más difícil poder elegir los finales. Mi primera sesión en el Zinemaldia, en la edición de 2014 y en el Teatro Principal de Donostia, fue para ver el serial de Bruno Dumont P'tit Quinquin: curioso, pensado ahora, que mi debut en un gran festival de cine fuese con una serie producida para televisión, aunque entonces me pareció que dicha clasificación solo obedecía a una servidumbre del director para con sus productores y que, en realidad, su división en capítulos no estaba justificada: se trataba de una obra plenamente cinematográfica y coherente con el resto de la obra de su director, y su posterior estreno en cines me pareció que venía a corroborarlo. Desconozco cuál será la última de mis sesiones en el festival de Donostia, y mi deseo es que esté todavía muy alejada en el tiempo: de poder elegir, sería dentro de muchos años, en plenitud de facultades y con capacidad para disfrutar del cine y del ritmo, a veces maratoniano, de un certamen tan inmersivo y exigente como éste.
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29 de octubre de 2019
Zinemaldia 2019 (8): La última película
Así como a veces es posible elegir los principios, suele ser mucho más difícil poder elegir los finales. Mi primera sesión en el Zinemaldia, en la edición de 2014 y en el Teatro Principal de Donostia, fue para ver el serial de Bruno Dumont P'tit Quinquin: curioso, pensado ahora, que mi debut en un gran festival de cine fuese con una serie producida para televisión, aunque entonces me pareció que dicha clasificación solo obedecía a una servidumbre del director para con sus productores y que, en realidad, su división en capítulos no estaba justificada: se trataba de una obra plenamente cinematográfica y coherente con el resto de la obra de su director, y su posterior estreno en cines me pareció que venía a corroborarlo. Desconozco cuál será la última de mis sesiones en el festival de Donostia, y mi deseo es que esté todavía muy alejada en el tiempo: de poder elegir, sería dentro de muchos años, en plenitud de facultades y con capacidad para disfrutar del cine y del ritmo, a veces maratoniano, de un certamen tan inmersivo y exigente como éste.
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