El siglo XX empieza, según Eric Hobsbawm, en 1917, con la Revolución Rusa; según algunos otros historiadores, en 1914, con la I Guerra Mundial. Siguiendo cualquiera de estas dos tesis, no había empezado todavía en 1913, cuando el cineasta ruso (y futuro cineasta francés de animación) Wladyslaw Starewicz dirige la insólita película -quizá, de terror- Noch pered Rozhdestvom (que podría traducirse como Nochebuena), en la que su protagonista colecciona amantes y los va escondiendo en un saco, amontonados unos sobre otros, como si fueran patatas, pero el primero de ellos, el más genuino y quizá el mejor, es el diablo.
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24 de marzo de 2019
El cine antes del siglo del cine
El siglo XX empieza, según Eric Hobsbawm, en 1917, con la Revolución Rusa; según algunos otros historiadores, en 1914, con la I Guerra Mundial. Siguiendo cualquiera de estas dos tesis, no había empezado todavía en 1913, cuando el cineasta ruso (y futuro cineasta francés de animación) Wladyslaw Starewicz dirige la insólita película -quizá, de terror- Noch pered Rozhdestvom (que podría traducirse como Nochebuena), en la que su protagonista colecciona amantes y los va escondiendo en un saco, amontonados unos sobre otros, como si fueran patatas, pero el primero de ellos, el más genuino y quizá el mejor, es el diablo.
27 de octubre de 2018
Zinemaldia 2018 (8): Promesas del Este
Además de ser el título de un largometraje de David Cronenberg, Promesas del Este fue el nombre de una retrospectiva se programó en la edición número 62 del Zinemaldia y que se ofrecía como un retrato de Europa del Este en 50 películas, todas ellas posteriores a la caída del bloque soviético. Desde la edición pasada, el Festival de Donostia ya no ofrece este tipo de ciclos (denominadas temáticos, para diferenciarlos de las retrospectivas clásicas, que ahí siguen, este año con Muriel Box como protagonista), decisión que cabe lamentar pero también comprender: en un festival de este tamaño, seguir una serie de películas de estas características condenaba a ignorar el resto de la programación y ver dos o tres obras sueltas (como siempre intenté hacer) no permitía valorar el esfuerzo de la retrospectiva completa, ni tampoco hacerse una idea más que muy lejana de las posibles conclusiones a las que un conjunto de películas así permite llegar. Y, a diferencia de las retrospectivas clásicas (cuya llegada en el mes de octubre a la Filmoteca Española ya es tradición), éstas nacían y morían con el festival, sin ningún recorrido posterior, con lo que el trabajo de programación que suponían era difícil de valorar.
25 de agosto de 2015
Konchalovsky: hacia la noche
En la pasada edición del Festival de Venecia fue toda una sorpresa ver en el palmarés, con el León de Plata al Mejor Director, a Andrei Konchalovsky, un muy veterano cineasta (78 años) que, tras diversos bandazos marcados por los extremos cambios de rumbo que marcaron la historia de su país natal, la Unión Soviética, parecía definitivamente fuera de circulación. La película en cuestión, El cartero de las noches blancas, acaba de estrenarse en España y en ella creemos ver una recapitulación de su accidentada carrera, en especial en dos motivos muy concretos: su empleo de actores no profesionales para mostrar el modo de vida de una zona rural de la Rusia contemporánea (el lago Kenózero, ubicado en el Parque Nacional Kenozyorsky -extremo norte de Rusia, cerca de la República de Carelia-) y en la aguda melancolía que recorre la obra, marcada por la sensación de soledad y ausencia de futuro que recorre la poco estimulante peripecia vital del cartero protagonista.
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