El 27 de mayo de 1942, el verdugo nazi de Checoslovaquia (nombre técnico del cargo: protector interino del Reich de Bohemia y Moravia) Reinhard Heydrich sufrió un atentado, parcialmente fallido, por parte de la Resistencia de aquel país, apoyada por el gobierno checoslovaco en el exilio (presidido por Edvard Benes) y el gobierno británico. Ocho días después, Heydrich falleció como consecuencia de dicha agresión, que fue la única llevada a cabo con resultado de muerte contra un importante líder nazi en el poder y que tuvo terribles consecuencias para la población civil.
Las primeras versiones cinematográficas de este acontecimiento no tardaron en llegar, con ilustres protagonistas salidos del exilio alemán y ubicados, con (hasta entonces) poca fortuna, en la industria de Hollywood. En el año 1943 y estrenadas con una diferencia de meses, se realizaron Los verdugos también mueren, dirigida por Fritz Lang y que supuso la única aportación exitosa, en forma de guión, de Bertolt Brecht al cine estadounidense, y Hitler's Madman, la primera película que pudo dirigir en solitario Douglas Sirk desde su llegada a América. De desigual valía (en mi opinión, la primera es una obra maestra y la segunda, una obra interesante), en ambas hay aportaciones sobresalientes y las dos comparten algunas similitudes en el tratamiento del tema, al no contar con todos los datos disponibles sobre los detalles del atentado y sus consecuencias y al no poder desvelar algunas cuestiones relevantes, para no comprometer todavía más la posición de una Resistencia que entonces seguía en lucha contra los ocupantes alemanes.
