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24 de marzo de 2019

El cine antes del siglo del cine


El siglo XX empieza, según Eric Hobsbawm, en 1917, con la Revolución Rusa; según algunos otros historiadores, en 1914, con la I Guerra Mundial. Siguiendo cualquiera de estas dos tesis, no había empezado todavía en 1913, cuando el cineasta ruso (y futuro cineasta francés de animación) Wladyslaw Starewicz dirige la insólita película -quizá, de terror- Noch pered Rozhdestvom (que podría traducirse como Nochebuena), en la que su protagonista colecciona amantes y los va escondiendo en un saco, amontonados unos sobre otros, como si fueran patatas, pero el primero de ellos, el más genuino y quizá el mejor, es el diablo.

19 de agosto de 2016

Notas sobre un curso de Jonathan Rosenbaum (3)

Continúo compartiendo las notas tomadas durante el curso "Jonathan Rosenbaum's Personal Journey Through the History of Film" en Madrid, impartido entre el 6 y el 11 de junio pasados en el Museo Reina Sofía y en el marco del festival Filmadrid.

DÍA 2: LOUIS FEUILLADE



29 de febrero de 2016

Los olvidados: Fatty, Linder y Langdon

Desde que, hace más de una década, vi un breve vídeo introductorio a una emisión televisiva de Espartaco de Stanley Kubrick, en el que se comentaban las evidentes analogías de la trama del largometraje con la situación política y social de los Estados Unidos de la época en que se realizó (con el acento en un aspecto concreto, el de la caza de brujas anticomunista que llevó a la cárcel al guionista Dalton Trumbo y al autor de la novela original Howard Fast), estoy convencido de que toda película o narración histórica responde a necesidades, puntos de vista y situaciones del presente, de la que son una reproducción más o menos camuflada. Del mismo modo, si hay una verdad destacable de entre las muchas que contiene el estimable documental El misterio del rey del cinema (Elio Quiroga, 2014) es que, de la expresión -una entre muchas semejantes- "Charles Chaplin es recordado como el más grande autor de comedia muda", el fragmento más significativo es "Charles Chaplin es recordado", siendo la segunda parte un corolario secundario (aunque para mí la expresión completa haga justicia a los méritos del autor de Luces de la ciudad, pero ésa es otra cuestión). 

Porque, por encima de tópicos como el de "el tiempo pone a cada una en su lugar", es obvio que no es así. En concreto, en el cine el azar ha resultado decisivo para que el recorrido, el recuerdo y la valoración de una película hayan sido más o menos afortunados, con independencia de las cualidades intrínsecas de la obra en cuestión. Si pensamos en que la mayor parte (porcentualmente hablando, podríamos decir que la práctica totalidad) del cine mudo japonés desapareció durante la II Guerra Mundial, sin esperanzas de que se recupere más que una ínfima proporción de lo destruido, no hay posibilidad de justicia alguna ahí, del mismo modo que una película cuya circulación haya estado circunscrita a territorios marginales y no haya sido vista por ningún crítico de influencia no ha tenido ninguna oportunidad de llegar hasta nuestra época. Solo la generalización de internet, tan demonizada por los en general pésimos regidores de las instituciones relacionadas con el cine, ha podido cambiar algo las cosas en los últimos años.